LOS APEGOS
Un charco del tamaño del mar, un olvido envuelto en un
remolino de polvo, te has perdido entre la bruma, en el seno de donde brota el
manto de un agua turbia.
Morirás como yo morí, desaparecerás como yo desaparecí;
seremos los desaparecidos, nos ausentaremos, perderemos la consciencia,
sepultados quedaremos con todos nuestros recuerdos encima, pero apagados.
Allá dejamos los rencores, los odios, los vicios, las
enfermedades, los amores frustrados, las conquistas exitosas, los fracasos, las
victorias, todo se quedará por allá.
Nosotros desprendidos del lastre que quedó en la memoria
personal, tan insulsa y vacía como el hueco de mis letras.
Irás perdiendo todo apego, se ira quedando atrás la basura,
también las flores, los diamantes, las gemas, las joyas, los vasos de lágrimas,
los festejos, los aplausos, los abrazos, los besos, las caricias, los orgasmos,
las alergias, las nostalgias, el júbilo, los sentimientos, las sensaciones, los
arrullos, los cantos, las preferencias y los gustos.
Si todavía te queda tiempo de vida, dale vuelo, regodéate de
alegría, disfruta de la dicha de estar en alerta vigilia, porque no hay
retorno, mientras existas ríe, toca, canta, baila, ama.
Cada vez estamos más lejos de aquí, más cerca de allá.

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