ATORÓN
Ver correr el tiempo como una enorme pelota de paja empujada
por el viento, dando tumbos en el desierto y yo perplejo.
Del cielo cae la noche desparramándose desde el horizonte
hasta aquí, donde me planto a contemplar en silencio, el desfile del firmamento,
que abre sus brazos hasta devorarme en su enigmática negrura.
Cómo se desvanece poco a poco la historia, se va
desmoronando el mito que sostiene al miedo con su exigencia de tributo. Los
pensamientos desbalagados no quieren uniforme, se van simplemente más allá de
los controles, tropezando con sus contradicciones y yo aquí atónito.
Algo quedará después de la tempestad, las ruinas del pasado
incrustadas en las rocas como huellas de moluscos en reserva legendaria y yo
absorto.
No veo ningún caimán sediento a la redonda, se ausentaron en
un descuido de los dioses que cuidaban el edén, dinosaurios y mastodontes se
perdieron en el ayer, no queda nadie que platique sus peripecias y desventuras,
yo aquí atragantado.
Van y vienen los fletes, como vergüenza de los asesinos que,
sin escrúpulos han empapado de sangre los patios y yo aquí sigo atorado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario