jueves, 27 de abril de 2017

NI LOS VEO NI LOS OIGO

NI LOS VEO NI LOS OIGO

Cuando crucé la calle, empecé a escuchar el sonido de millones de voces que retumbaban contra los edificios aledaños, eran inmensos contingentes que avanzaban con carteles que no alcanzaba a leer, parecían lamentos indescifrables envueltos en una confusión cacofónica.
Nunca había visto tal cantidad de gente aglomerada en plaza alguna; preguntando a los los asistentes, al fin me enteré de la causa de tan magna protesta que se verificaba desde no sé qué horas.
La encabezaba el papa, cantidad de pontífices y cardenales lo acompañaban, sus majestuosos atuendos resplandecían, portaban estandartes y pendones vociferando no sé si letanías o maldiciones; tal era la algarabía que no lograba aún descifrar lo que gritaban.
También los acompañaban imanes, califas, obispos, curas presbíteros, monseñores, reverendos, sacerdotes, monjas, frailes, padres, madres, acólitos y hasta sacristanes; un torrente infinito de creyentes los seguía.
A veces parecían furiosos, luego se retraían para embestir con furia y el reclamo se extendía como una ola interminable, su eco se prolongaba haciendo estremecer la ciudad completa.
Era la manifestación mundial contra dios, en los carteles se leía: “ya basta” o “no más castigo” o “ya perdónanos” cientos de miles de voces exigiendo justicia, equidad, castigo a los criminales, penas a los asesinos, piedad para los inocentes, abolición de plagas y enfermedades, alto a la catástrofes, buen clima y lluvias oportunas, paro a la violencia; clamaban bocas y letreros en aquella monumental y simbólica protesta.
Danos la cara!- Gritaba el clero-,  ¡Ya aparece!- vociferaba la curia romana- ¡No te escondas!- alzaban la voz en cien idiomas, los contingentes,- ¡Ya párale!- lloraban los lisiados, -¡Ya estuvo!- bramaban los miserables- ¡No nos abandones!-  rugían los hambrientos- ¡Bájale!- Suplicaban los adoloridos.
Algunos manifestantes supusieron que dios se había enojado porque no se obedecían  sus mandatos, otros opinaban que su disgusto era porque ya nadie creía en él.

Un misterioso silencio se abrió paso entre la multitud, una voz terrible que solo yo escuché venir de las tiniebla y que habían inundado la plaza, dijo: Ustedes no existen más que en mis pesadillas, háganle como quieran, al cabo “ni los veo ni los oigo”         

POLVO

Polvo
La vida se adhiere al cuerpo, es una emanación de la materia fisonómica, un resplandor que se manifiesta en la acción, es el resultado del funcionamiento armonioso del ser;
Cuando la cucaracha muere, la rata perece o el hombre fallece, la vida se acaba; sólo quedan los despojos, los restos mortuorios, el cadáver vacío de resplandor, el brillo se ha apagado, la sonrisa se borra para siempre, la luminosidad se extingue.
¿Dónde residía esa energía vital qué le daba razón a ese cuerpo inerte?
¿Dónde se fue aquello tan radiante? Los muertos se opacan, se ponen tiesos
¿Qué fue de nuestras vivencias, de nuestros recuerdos, de nuestras andanzas?
Esqueletos y calaveras son sólo cosas, piedras, elementos de la química sueltos, que se van degradando hasta convertirse en simple polvo. ¿De qué tanta algarabía, tanto orgullo y vanidad, tanto desprecio y altanería?
 ¡Puro polvo de soberbia, que el paso del tiempo castigará, con el olvido!

MALESTAR INTERNO

MALESTAR INTERNO

Buscando su salud, encontró que la podía lograr, haciendo las paces con su enemigo;  pronto conocería al peor de sus enemigos, se lo había prometido el mago Merlín, brujo supremo del condado, estaba nervioso, sumamente alterado, sudaba densas gotas saladas que le escurrían nublándole la vista.
-Es que me atemoriza enfrentar a mi enemigo, no lo quiero ver ni de lejos, estaré indefenso, a su merced –
- Pensaba-
 -¿Cómo evadirlo? me arrepiento de haber evocado esa presencia, seguro me hará daño, querrá atormentarme,  vengarse de no sé qué, ya imagino las torturas a que me veré sometido cuando me encuentre con él, no vengo preparado, no sé cómo defenderme de su violencia, ¿Por qué me agrede? ¿Qué le hice? ¿Por qué esa saña, por qué ese odio, por qué el castigo?- se decía-
La tarde se fue, la negrura de la noche cayó encima de aquel bohío, él temblaba, se mordía las uñas, se sangraba los labios, su corazón latía desesperadamente.
Merlín se quedó viéndolo fijamente y frunciendo el entrecejo, le advirtió de un grito: ¡A callar bellaco, basta de berridos! tu enemigo no es tu imagen reflejada en este espejo, tu peor enemigo es esa sombra que contigo traes por dentro, es el veneno que hierve en tus arterias, es la hiel que te brota de odio por dentro, es tu malestar interno.



LA CHAMBA

LA CHAMBA
-¿Quieres tener un trabajo fijo, formal, oficial, legal? –
-Sí, pero ¡bien pagado! –
-Entonces prepárate, porque este es un llamado serio, tendrás un horario extenuante, se te exigirá puntualidad inexcusable y asiduidad perenne-
-No quiero ser obrero, no quiero ser criado, tampoco ni auxiliar ni secretario particular y menos   asistente-
-Entonces serás esclavo, un saltimbanqui indigno, un bufón más de mi séquito de mequetrefes –
-¡No, te lo suplico!-
-Lo que te queda entonces es ser un reo, un simple empleado de la burocracia o limosnero a las afueras de algún templo-
-Déjame ser ambulante, vender lotería; pero nunca barrendero ni pepenador en los tiraderos municipales-
-Otra oportunidad tendrás y será el cambacear, desfilarás por los arrabales, tocando puertas para ofrecer chatarra, cosméticos o funerales; si nada de esto te complace, sólo me resta invitarte a una pirámide multinivel, donde ganarás buenas comisiones-
 -¡No! Te lo pido, prefiero morir….


LO IMPALPABLE


LO IMPALPABLE

Durante el sueño, la más bella de las razones, náufraga; ahí nuestra pulcra lógica no vale, no ejerce su derecho a la crítica de lo que considera absurdo.
En la aventura onírica se rompen las leyes de la física, ni Euclides ni Newton tienen injerencia, Einstein y Planck, se asoman de la mano tímidamente a presenciar el espectáculo del gran circo que se abre al soñador.
El más acá ha fracasado una y otra vez,  lo rebasa el más allá, en donde muchos no confían y gritan eufóricamente decepcionados: ¡Muera el más allá!
Ese paso indómito entre la vigilia y la muerte, entre el sueño y la lucidez estúpida de la neurosis padecida, desde el común transeúnte, hasta el intelectual académico.

La ciencia abrirá sus límites cada vez más ñangos y dudosos, la herramienta más confiable pierde sus estribos, se resquebraja cuando no halla explicaciones, tiembla, se amorcilla, abre las compuertas la antimateria de par en par, entra la poesía, la fantasía, el surrealismo, lo paradójico lo inconsciente, la resonancia histórica, lo impalpable. 

DOBLETEO


CRONOPATÍA CUÁNTICA

CRONOPATÍA CUÁNTICA

En el campo de lo supra científico, se atraviesan recientes conceptos, sacados apenas del horno de lo inconmensurable; sin explicación alguna irradia con su presencia la cronopatía cuántica, a la que algunos llaman mágica, irracional o especulativa.
Así como la distancia separa dos puntos de un evento simultáneo; el tiempo aparta dos singularidades únicas, separa el lunes del jueves, abril de julio, el año pasado del venidero, los siglos corren ensamblados en un calendario continuo.
Siempre lo hemos ignorado, pero lo presentimos, algo hay de extravagante en el tiempo que pasa, se prolonga, se hace corto, se hace un nano instante o se eterniza.
La telepatía une dos entes separadas por un tramo, la cronopatía une los tiempos separados por las secuencias de eventuales, une lo que pasó con lo que pasa y con lo que sucederá

La corriente cronológica se desborda en una catarata cuántica que nos empapa de otra realidad que guardan secretamente los muertos, esos seres maravillosos que siempre estuvieron vivos.

BAJO ESTRÉS

BAJO ESTRÉS
La presión social que se ejerce primero sobre el niño, luego en el joven,  después en el adulto y finalmente sobre el  viejo, es enorme; la urgencia del crecimiento y del desarrollo es insidiosa y cáustica.
-Tienes que poder, debes sobresalir, ganar a tus compañeros, tener éxito en todo. Tú no puedes fracasar, debes  vencer,  no te conformes con la medianía, saca la casta, muestra que tienes agallas, enseña a los demás de qué estás hecho, demuestra tu reciedumbre, jamás decaigas, cultiva tu liderazgo ¡Ay de ti si flaqueas y pierdes!-
-Tus objetivos deben estar muy claros, tu proyecto de vida intachable, se productivo, altamente productivo, haz más con menos,  que se note tu empeño, distínguete por tus descomunales esfuerzos,  que todos se enteren quién eres en cualquier campo de la vida,  siempre el mejor, el campeón, el exitoso, el ganador, la envidia de los perdedores.
En tu vida profesional debes apostar a tu competitividad, que se hable de tu fuerza, de tu destreza, de tu inteligencia, de tu habilidad para desempeñar cualquier tarea que emprendas, jamás te dejes, no te quedes atrás, tú siempre adelante, todo el tiempo arriba, aunque te enfermes y mueras en la raya.

AGONÍA

AGONÍA
-Disfruta tu agonía- me recomendaban, cuando los dolores se hacían cada vez más intensos, la náusea se desbordaba en mi garganta, mi respiración se hacía cada vez más flaca y todo me daba  vueltas.
-Goza tu muerte- me gritaban las voces de quienes atestiguaban mi lecho de muerte, otro estertor para que aprendamos de tu último suspiro-
 -Yo, enfrascado todavía en el dificultoso aliento que me quedaba, balbuceaba algunos insultos a médicos y enfermeras que me clavaban agujas con sádica intención entre mis carnes que iban perdiendo su color rápidamente.
-Traigan al cura- oí decir a uno de los que presenciaban mis lamentos-
-Que le den los santos óleos para que salga pronto del infierno que le espera-
-En mi delirio indescriptible, proferí algunas maldiciones contra la iglesia y cuando llegó el sacerdote para aplicarme la extremaunción dijo:
-Arrepiéntete de tus pecados, de tus blasfemias, de tus excesos-

-Pero fuerzas irreverentes hicieron su aparición en mi cadáver, di una patada al monje y salí trastabillando del hospital; Desde entonces me escondo en esta Nopalera.

viernes, 7 de abril de 2017

TAMBIÉN USTED SEÑOR RUIZ

TAMBIÉN USTED SEÑOR RUIZ.

Rodolfo Stavenhagen
El tan traído y llevado “crecimiento económico” no está funcionando ni siquiera en los países que han logrado crecer, pues sus beneficios no se extienden a la mayoría de la población. Sólo se reparten entre los grandes consorcios internacionales y éstos, en México, se llevan las ganancias fuera cuando les conviene.  El impacto del neoliberalismo establece que el tan anhelado crecimiento económico planteado como meta por las naciones “sigue generando la pobreza, la marginalidad, la informalidad en la economía y la desocupación” a Rodolfo Stavenhagen  le parece absurda la clasificación entre pobreza y pobreza extrema y ve en la idealización de la clase media “un viejo truco de la burguesía para negar las enormes polarizaciones sociales generadas por el sistema capitalista”. Se pregunta a quién engañan con que el crecimiento del país es la solución si no lo es ni en los países que han crecido
Este razonamiento permite concluir al antropólogo Rodolfo Stavenhagen que lo que hace falta en el país es una utopía.
No “parches” a los problemas, como los propuestos por los políticos, sino una visión para saber hacia dónde se quiere ir y en razón de ello, pensar en las posibles estrategias.
El gobierno había decidido hacer eso sin jamás consultar, ni pedirles permiso a los indígenas. Recuerda que discutía con sus compañeros de qué lado estaban como antropólogos, si su labor era defender a los indígenas o eran sólo instrumento de un Estado burocrático con un plan tecnócrata para el cual los indígenas representaban un obstáculo.
Había otros movimientos estudiantiles que fueron duramente reprimidos por el gobierno de Adolfo Ruiz Cortines, hubo muertos y los líderes fueron encarcelados. Rodolfo 


REFLEXIONES

REFLEXIONES

Aunque la vida fuese eterna renunciaría, no porque no me encante y me llene de dicha ni porque de ella quiera escapar, no porque no me embriague de admiración y asombro con el mundo; solo diré que es suficiente, que ya basta.
No quiero que me sea arrebatada en un descuido, como cuando a un niño le quitan el dulce del que disfruta.
Quiero entregarla serenamente y con alegría; ya satisfecho, devolverla al dueño, al que me la ha prestado para hacer este espléndido y fugaz recorrido.
Estoy en la avanzada, haciendo fila en la hilera de la tercera edad a la que nunca pensé arribar, la vida es una prenda maravillosa, que me fue otorgada gratuitamente, sin haberla solicitado nunca, siempre la considere ajena, un regalo inmerecido, el pase para existir en este vergel.
Regreso el traje; sí, algo deteriorado por el natural desgaste del uso rudo, algo cansado, raspado, arrugado,  golpeado y lesionado de tanto andar por los extenuantes caminos de la vida.
Sé que se desintegrará el equipo que me fue entregado flamante, sé que se empezará a pudrir en el acto mismo en que deje de latir mi corazón y sea suspendida la aportación de oxígeno a todas y cada una de miles de millones de células que componen mis tejidos orgánicos, se harán polvo, nunca dejaron de serlo.
Aquí continuarán los fierros, los ladrillos, el cemento, el plástico y el vidrio; quizá por un largo tiempo, pero al fin también sucumbirán al cabo de los años.
Los egoístas recuerdos se disiparán entre nubes de olvido, las ideas intentarán resucitar de entre las cenizas por boca de los profetas, si son de utilidad.
La noche suplantará al día y el mañana aparecerá en el horizonte como siempre, nosotros habremos cumplido nuestro paseo y eso nada nos lo quita.   

  

LA PREGUNTA

LA PREGUNTA

-¿Por qué urge ordenar el mundo?-
- Es un hecho que el desorden y la incongruencia que imperan en el mundo, nos están llevando al caos, a la destrucción, como lo plantea la Teoría de Olduvai de Richard C. Duncan.
El desorden lo hemos heredado de las miles de generaciones que nos han antecedido, hemos llegado al umbral crítico y ahora toca pagar las facturas de la cadena de errores e irresponsabilidades propias de la barbarie primitiva, con todas sus consecuencias.    
Gran parte de nuestra creatividad la hemos invertido en la destrucción, los grandes avances en ciencia y tecnología han sido desviados hacia la industria armamentista, nos hemos desenvuelto en un arraigado contexto de desconfianza; lo que debiera ser herramientas, lo hemos convertido en armas cada vez más letales. 
La infraestructura económica que sostiene al hombre en este clima de incertidumbre por el futuro, no funciona como sistema inteligente que resuelva la supervivencia armónica de la humanidad.
El capitalismo en el que estamos inmersos, se fundamenta en el afán de lucro, la máxima ganancia, la especulación; lo que impide tomar distancia y ver el fenómeno completo, de manera holística y no reduccionista, como cada parte lo ve desde su trinchera.
Los acontecimientos que han sucedido y siguen sucediendo, nos demuestran que en el Siglo XX se produjeron dos guerras mundiales que dejaron millones de muertos, heridos y víctimas, además de conflictos revolucionarios y políticos con su respectiva cuota de sangre y sufrimiento; hasta el día hoy no han cesado los conflictos regionales con graves consecuencias para el mundo.
Los grandes logros científicos y los avances tecnológicos nos han llevado a terrenos electrónicos asombrosos; pero las amenazas de la guerra y la violencia, siguen pendiendo de la humanidad como la espada de Damocles.
Es necesario que el hombre como un todo, como ser universal, habitante de un planeta paradisíaco, se detenga un momento a reflexionar sobre su destino como especie dotada de conciencia y reconsidere su convivencia a largo plazo en la tierra, sus actividades armonizadas en una sinfonía única, que busque su preservación en los tiempos por venir.
No debemos prepararnos para la guerra, toda esa energía y eficiencia humana que se canaliza hacia la violencia, debe re-direccionarse hacia la paz y la concordia, la cooperación y la colaboración, aunque suene utópico; de lo contrario, vamos hacia el suicidio de nuestra civilización.
Sabemos perfectamente los daños que causan algunas de nuestras actividades y las intensificamos por inercia histórica;  en vez de limpiar y aliviar nuestro hermoso planeta, cada vez lo ensuciamos y enfermamos más.
Conocemos que los combustibles fósiles son causa principal del deterioro ambiental y continuamos expandiendo la industria automotriz con motores de combustión interna, como consecuencia proliferan sin medida vehículos por todo el orbe, las grandes ciudades se plagan de coches, convirtiéndolas en estacionamientos enormes, donde el hombre se ahoga en humo.
Seguimos transformando en páramos bosques y selvas, envenenamos las tierras con desechos tóxicos, acumulamos miles de millones de toneladas métricas de desperdicios y basura en los campos antes fértiles, arrojamos a ríos, lagunas y mares empaques, plásticos y sustancias que tardan siglos en degradarse, cometemos una serie interminable de errores que provocarán la catástrofe que ya se avecina.
Hay voces que gritan advirtiendo el peligro que significa este consumismo desenfrenado del que respira el capital y continuamos acelerando la carrera hacia caos.
Nos dicen que debemos dejar de emitir gases, frenar el crecimiento demográfico, parar la proliferación de la ganadería, principal emisor de metano; nos advierten del inminente agotamiento de los recursos energéticos, del debilitamiento de la capa de ozono, del calentamiento mundial, del derretimiento de los polos y no obstante la actividad económica sigue viento en popa, abriendo más fábricas de automóviles, con toda su secuela.
La industria armamentista es de las prometedoras comercialmente, progresa con nuevas tecnologías cada vez más letales e infames.
¿Qué es lo que nos impide llegar a la edad adulta como humanidad, para comportarnos inteligentemente de manera holística, es decir como conjunto de seres humanos sensatos y obrar como unidad y no como egoístas individualidades?    ¡Pregunta!
 

                       


LA ANTIGÜEDAD

LA ANTIGÜEDAD

Me viene correteando, me quiere alcanzar, intenta rebasarme y dejarme muy atrás. Me acorrala, trata de arrinconarme entre achaques y dolencias, no deja de perseguirme, teniéndome en la mira; pero no le hago caso, disimulo no verla, frente a mi parece  de cartón o porcelana.
Está ahora siempre al acecho, me ve, me mide, me calcula, se agacha y se ladea con todos los perfiles, me centra; pero me escapo entre sus garras.
Quiere asustarme, su sombra cubre mis madrugadas, me tomará desprevenido, mascando camote, quizá  logre evadirla unos cuantos minutos, unas pocas horas, algunos días o me sorprenderá soñando conmigo y entonces nos atacaremos juntos de risa.
Van de la mano, son mis historias muertas, aquellas que quedaron en el polvo inerte del pasado, tiempos que fueron flamantes y modernos, hoy son reliquias de olvido; viejos sucesos que fueron tejiéndose a lo largo de los siglos, engarzados en los años póstumos, anunciando las novedades que habrán algún día ser sepultadas y obsoletas, como lo serán mis huesos y mis carnes.
Solo estas letras en un intento de eternidad, gritarán en silencio su agonía, cuando de un teclazo se borren los significados que intenta dar el hombre que fui.
La antigüedad me tiene, me tiene cogido por el tobillo, luego se lanzará al cogote, para acabar en la yugular; si, ya la conozco, la vengo sospesando hace mucho, la miro de lejos cuando ya está aquí junto, debajo, arriba, en medio.  
Es pesada, estorbosa, lenta, cruenta, dolorosa, sabia, experimentada, prudente, digna, señorial y soberbia; siento como va carcomiendo mis huesos lenta y pausadamente, debilitando entrañas y músculos, reduciendo cartílagos, interviniendo la velocidad de la mente.
La veía venir, sabía que llegaría algún día; aunque no tan pronto, ¿qué no habrá una equivocación por ahí? 

Museos, mausoleos, epitafios, sepulcros, ruinas, restos, sótanos, pozos, tumbas, cavernas, grietas, grutas, desiertos, bosques, lagos, mares y selvas; serán mis paraísos para deambular cuando  muera.  

ESPÍRITU LACAYO

ESPÍRITU  LACAYO

El espíritu lacayo invade el territorio nacional ya hace siglos, da pena oír los halagos de los capataces políticos y mediáticos a sus patrones del norte, se deshacen por una palmada de sus amos, les gusta tener aceitadas sus cadenas y relucientes sus grilletes.
Se encuentran fascinados aplaudiendo a los opresores, arrastrarse como lombrices ante sus señores; se les cae la baba admirando a los poderosos, son farol de la calle y oscuridad de su casa, espléndidos en lo ajeno y miserables en lo propio; se desviven por servir al conquistador, se inclinan con solemne humillación al potentado, se agachan sin pudor frente a todo lo extranjero, presumen de la soberbia con que les desdeñan los opulentos; pero son déspotas con el débil, tiranos con el pobre.
Quizá heredaron el carácter pusilánime de Moctezuma Xocoyotzin, la sumisión de Malintzin, la estrechez de Juan Diego y lo traidor de Juan Nepomuceno Almonte; por eso la indiferencia por la patria y la dócil entrega de la nación al forastero.
No pueden ver ninguna novedad importada sin de inmediato derramar lágrimas de emoción, se alegran con la victoria ajena, se burlan de la derrota propia y se enorgullecen al ver la espada extranjera decapitar a sus hermanos de raza.
Les fascina ser pisoteados, extenderse como alfombras al paso de la bota enemiga, se quieren siempre congraciar con quien los desprecia y ningunea impíamente, buscan el perdón de quien secularmente les ha ofendido.
Quieren ser como ellos, como aquellos que les denostan; los emulan bizarramente, son capaces de besar su sombra y regalarles su intimidad por un insignificante saludo, nunca han tenido dignidad.
Qué asco da ver como se embarran en el lodo para lograr ese gesto de aprobación de quien les mira hacia abajo, desean con todo su ser asemejarse a sus ídolos, tener sus gustos, su lengua, sus lujos, su moda, su cultura, su arte, su piel.
Son sus héroes, su admiración, se desbaratan por atenderlos como dioses aunque en pago reciban bofetadas, aprecian los insultos recibidos y con resignación aceptan merecerlos.
Ser tratados con desdén es su costumbre, obedecer sin replicar su hábito, estar pendientes de sus caprichos y arbitrariedades su vocación y con la dignidad aplastada elogiarlos hasta la náusea.

¡Hipócritas a  su pueblo, a los suyos, los sobajan!               

EL MUNDO IMPREDECIBLE

EL MUNDO IMPREDECIBLE

Sabíamos lo que iba a suceder cada instante, cada minuto, cada hora, cada día, cada semana, cada estación, cada año, cada siglo, cada milenio.
Continuaría saliendo el sol por el oriente y ocultándose al poniente, el norte siempre estaría allá y el sur allí.  Los árboles seguirían moviendo sus ramas al ritmo del viento de la tarde, las hojas cayendo en el otoño, la nieve desprendida en copos tapizaría el suelo, la lluvia mojaría calles y campos en verano, las flores despertarían en primavera para regalarnos su fragancia y sus colores.
Los hombres seguirían con su frenético afán de enriquecerse, las mujeres pariendo y amamantando sus crías, las ciudades con sus ruidos y su humo palpitarían con su ajetreo cotidiano.
Creímos que todo seguiría igual, nunca esperamos que algo fuera a interrumpir nuestro letargo, pensábamos que nada cambiaría, que era la monotonía lenta universal la que nos mecía adormeciéndonos, que el tiempo era parejo en su acontecer, todo sucedía aplastante en una especie de rutina perenne,  que era un constante tedio de la eterna rueda.
La repetición cíclica infalible, lo que subía bajaba, lo que iba regresaba, la dualidad infinita regresaba lo ido, la fortuna girando para devorarse como el ouroboro.
Finalmente nos dimos cuenta que la realidad era cambiante, que va alternándose de manera casi imperceptible para nuestros limitados sentidos y la modificación es lo único constante, el mundo se transforma a la par del universo para sorprendernos, para sacudirnos, para despertar del letargo en que nos creímos petrificados.

Una nueva realidad nos apunta, nos amenaza, nos promete, nos convida a jugar con ella, más difícil, más complicada, más incómoda, más desafiante, más cruda; pero nos abre las puertas hacia un mundo nuevo, donde debemos desplegar toda la furia, el talento y el genio tanto tiempo adormecido.    

ANSIA DE SABER

ANSIA  DE  SABER

No, no se consolaba con tan solo una débil explicación, quería conocer el fondo de las cosas, las razones de los fenómenos, agotaría toda su potencia en la indagación de motivos y causas.
Siempre, desde niño se interesó en desentrañar los misterios que le traían asoleado, su curiosidad era inagotable y generalmente insatisfecha.
Quería entender todo, absolutamente todo, no había nada que cayera fuera de su interés, menos las frivolidades y las apariencias fútiles; anhelaba comprender qué fuerzas ocultas provocaban las reacciones físicas y químicas, deseaba saber los orígenes de todo cuanto hay, buscaba siempre, investigaba, analizaba concienzudamente en el laboratorio, en el centro astronómico, por micro y por telescopio.
Apenas había sacado una conclusión más o menos válida, cuando otro fenómeno escapaba de la ley descubierta, los contextos evolucionaban hacia regiones inimaginables.
-¿Por qué, por qué?- se preguntaba una y otra vez,-¿Qué misterio se esconde detrás de las cosas todas?-
Así pasaba los años, persiguiendo verdades incólumes, así conoció que no hay leyes eternas, se dio cuenta al final de sus días que el principal misterio al que se enfrenta un hombre es a sí mismo.