lunes, 22 de abril de 2019

LA MEZCLA DE PENSAMIENTOS


LA MEZCLA DE PENSAMIENTOS

Uno, dos, tres y hasta cuatro ideas simultáneas braman por atención, brotan al unísono en la mente, son inconexos entre sí, todos agitan sus banderas reclamando prioridad con exigente celo.
Irrumpen al momento en que me dispongo a disertar en una exposición pública, se aglomeran en patética confusión, como una torre de Babel en el cerebro, desordenando y desestabilizando mis planes, descarrilan mi lectura, me sacan por tangentes, me llevan por las ramas en diferentes direcciones.
Se revuelven entre sí, se cruzan, se empalman, se desplazan unos a otros haciendo un colash indescifrable, intentando cada uno, tomar la batuta, para dirigir la danza de las neuronas.
Los pensamientos son indisciplinados y ambiciosos, todos quieren primacía, ser los principales protagonistas de la función, no respetan los espacios en un pacto civilizado, no conocen el orden.
Inútil querer meterlos en cintura con un grito, mejor dejar todo en suspenso, de un borrón y cuenta nueva, enviarlos al recreo, donde tal vez calmen sus ímpetus de estrellas, hay que cerrar la cortina, para enjaularlos en su corral y mandarlos llamar uno a uno de acuerdo a lo que yo decida.
A la cola, a hacer fila montoneros, aquí yo gobierno, yo mando cuál va a la cabeza y cual después, nada de entrometerse en la hilera, todos serán atendidos, pero uno por uno en el redil. 

PARA MÍ


PARA MÍ

¿Para quién escribieron pensadores y poetas, sino para mí? ¿Para quién pintaron los artistas sino para mí? ¿Para quién sus obras crearon los escultores, sino para mí?
Desde Herodoto a Hesíodo, desde Homero a Platón, sin excluir a Tales ni a Anaximandro, todos plasmaron sus ideas, para que yo las entendiera.
Gracias Aristóteles, gracias Pitágoras, gracias Tucídides, gracias a los trágicos Eurípides, Sófocles y Esquilo, Gracias Arquímedes por tus enseñanzas, gracias a todos por haberme enseñado tanto.
Gracias Dante Alighieri, Goethe, Shakespeare, Cervantes, Víctor Hugo, Tolstoi y tantos más, por haberme[L1]  deleitado con su lectura; ¿Para quién realizaron su magna literatura, sino para mí?   
Pensando en mí escribiste como ente abstracto lector, querido Dostoievski, desarrollaste tus espléndidas novelas, también tú Hesse, retratándome en el Lobo Estepario y guiándome con Siddhartha Gautama.
En quién, sino en mí, pensabas Withman y tú también Baudelaire; a quién querías impresionar Poe con tus narraciones extraordinarias, sino a mí y Rufo en cada escena, en cada personaje del llano me veías leyendo tus llamas; soy el recipiente al que iban dirigidas tus reflexiones Marx, lo mismo las tuyas Nietzsche, y sus letras Señor Gurdjieff y las suyas Mr. Krishnamurti, también las suyas Gibrán, tanto como las de Castaneda y García Marques.
No me olvido de agradecerle a usted Sr. Sartre, ni a Artaud por su magnífica palabra, tampoco a Camus con su prosa única, dirigida a mí.
Porque aunque jamás me conocieron ni oyeron hablar de mí, todos sus esfuerzos artísticos, literarios y filosóficos me apuntaban, me llamaban, me centraban en su atención y me sentí aludido con cada una de sus palabras, de sus líneas, de sus estrofas, de sus trazos.
Gracias también a los genios pintores que con su magia lograron cimbrar mi espíritu como lo hicieron  Miguel Ángel, Da Vinci, Rembrandt, Turner, Delacroix, Orozco, Van Gogh y tantos otros; lo mismo estoy agradecido por la sublime tonalidad de sonidos orquestales de las composiciones de Mozart, Beethoven, Wagner, Schubert, Vivaldi, Bernal, Moncayo, Bach, Sibelius, Strauss,
Para los oídos de quién sino para los míos y para la exaltación de mis emociones, fueron las sinfonías de Smetana y Prokofiev, La Danza de los Caballeros y La Moldava.
Para mí, para ti también en especial.  
  

 [L1]

lunes, 8 de abril de 2019

ILUSIONES DE UN MUERTO


ILUSIONES DE UN MUERTO

Creía ingenuamente que todavía estaba vivo, lo había estado, pero hacía ya un tiempo, no sabía si largo o corto; pero no se había tomado la molestia de averiguarlo, menos de dudarlo.
Deambulaba por las calles disimulando su soledad, de vez en cuando pretendía recibir un mensaje en su celular, pero fingía, un silencio sepulcral lo envolvía, recién había muerto o mucho tiempo hacía?, lo ignoraba; él, como si nada, continuaba actuando, riéndose de sí mismo como siempre, soñando, pateando ideas por el camino.
Todas las tardes pasaba por su sepulcro, en la cripta detenido, leía su epitafio, entonces dudaba si no todo era un invento suyo….se quedaría así para siempre, en medio de la esperanza de seguir, de continuar en la brega?
Aun así, no se daba por enterado, no revisaba las fechas, ni volteaba a ver los calendarios enmohecidos por el tiempo, el polvo y las telarañas, tampoco intentaba verse en espejo alguno.
Cruzaba las calles con cuidado, caminaba bajo las sombras de los árboles, abría el paraguas para no mojarse y saltaba los charcos como siempre.
Se hacía ilusiones con el revoloteo de las mariposas y el olor de los jazmines, no se resignaba a ser un muerto.
   

EL GUIÑAPO


EL GUIÑAPO

Agachado pulía dando brillo a sus cadenas, le gustaba lucir los grilletes bien apretados, que dejaran marca en sus tobillos, también limpias las cicatrices que marcaban los latigazos en su espalda.
Anhelaba la hora de llegar de su verdugo, quien lo sometía a dolorosos tormentos, lloraba de alegría al sentir como su amo lo despreciaba o lo cogía a bofetadas, efervescía emocionado al amanecer, para llegar a los campos a cosechar los frutos que jamás probaría, se empinaba con gusto, para recibir las patadas del capataz que en él, descargaba sus frustraciones y su furia.
A toda costa defendía los derechos de su dueño, estaba dispuesto a tolerar resignado los peores castigos y vejaciones, a soportar el hambre, la sed y el frío con tal de recibir aunque fuese, la más leve sonrisa de su jefe.
Soportaba con alegría insólita los insultos, festejaba con entusiasmo las ofensas y hasta el ser herido de muerte, con tal de llenar de beneplácito a los jerarcas, que disponían de su destino, como si fuera un trapo.
Le encantaba lamerles los pies a sus superiores, se solazaba abanicando la papada del obispo que lo humillaba con soberbia, consentía con orgullo servil las cachetadas que le propinaba el director y bendecía por dentro las crueldades del cardenal,cada vez que le retorcía el pescuezo.
Por las  noches rosario en mano, soñaba con el viacrucis.       

PARA SIEMPRE JAMÁS


PARA SIEMPRE JAMÁS

Llegó a caerse bien, a simpatizar consigo, creo que de tanto convivir , de tanto aburrirse juntos, de tanto remar contra la corriente, llegó a conocer sus agallas en los límites de la subsistencia; poco a poco fue descubriendo su bravura, su finura, su vuelo, su estructura.
Empezó por perdonarse, por aceptarse y no cambiar al gusto del sistema que lo reprobaba en cada examen al que era sometido sin su consentimiento.
Había dejado de rechazarse hacía apenas unas semanas, dejó de criticarse, cumplió su promesa de no volver a subestimarse ni molestarse con aquellos remordimientos que, lo habían hecho sentirse como una piltrafa.
¿Por qué se había reprobado? ¿Bajo qué criterios? Ya nunca más lo haría, ahora se otorgaba la mejor calificación, un poco tarde sí, pero por fin, él era su propio juez, ya nada lo frenaría durante su auténtico impulso; había sido su peor enemigo, el único que lo hundía en el infierno más atroz, en la depresión y en la condena eterna.
Abajo castigos y aldabas, al diablo con los candados y las cerraduras, al demonio con las llaves, los barrotes y los calabozos.
Se convirtió en el héroe de su película, de su epopeya, de su odisea; nada lo detendría hasta la tumba, ahí descansaría para siempre jamás.

SOFISPULAR (Manipular con sofismas)


SOFISPULAR   (Manipular con sofismas)

Sofispular es actuar como si se tuviera el apoyo de la audiencia, es una disciplina que lleva mucho tiempo de estudio, dedicación, voluntad y práctica; sí, reconocemos que es absorbente y celosa, no permite desenfoques ni distracciones para su completo dominio.
Creo que voy a dedicar el resto de mi vida al control total del sofispuleo, ya que da muy buenos dividendos, garantiza el éxito y una considerable mejora en los ingresos por sus múltiples aplicaciones en todas las áreas de la vida, al dar por sentada implícitamente la adhesión de la concurrencia.
SOFISPULAR ES ASUMIR SIN SU CONSENTIMIENTO QUE EL PÚBLICO ESTA DE ACUERDO CON LO QUE SE DICE.
Cuenta con varios episodios su dominio, primero es comprender el concepto, hacer como si todos estuvieran de antemano conformes conmigo, sea cual sea mi punto de vista, debo comportarme con la certeza tácita del apoyo incondicional de la audiencia.
Que no escape ninguno, así sea llevarlos al mismo infierno, quedarán hipnotizados, sin posibilidad de disentir del absolutismo de mi voluntad.
No es necesario ni debatir, ni siquiera considerar pareceres y menos someter mi criterio a votación, mi opinión es de anticipo ley irrevocable; de un modo muy sutil, sin aspavientos altisonantes, lo haré con sonrisas y buenas maneras, pensarán y actuarán dentro de un perfecto sofispuleo, que aprenderé con impecable destreza y astucia, en esta academia; pronto, muy pronto, tendré bajo mi puño, cientos y miles de personas que reaccionarán conforme a mi dominio de Sofispular.

EFECTO SIN CAUSA


EFECTO SIN CAUSA

Todo síntoma es una consecuencia de una causa, de algo que lo provoca; como efecto de un motivo. Esta dualidad inseparable se repite una y otra vez a todo o largo de la realidad existente.
En el mundo físico son reacciones, respuestas a una acción, todo tiene su por qué, su razón de ser….
Pero ¿cómo explicar la existencia de consecuencias sin motivo? Tal vez encontremos reflejos condicionados, efectos que al cabo de un proceso automático, el suceso se verifique sin razón.
La enfermedad contesta también a este principio, un trastorno es consecuencia, un dolor es un efecto, una deficiencia obedece a una razón.
La pregunta surge ¿Existen efectos sin causa? ¿Odios sin razón? ¿Alegría sin motivo?
Estamos inmersos en un mundo físico palpable y en uno impalpable, pertenecemos tanto a lo que se rige por una lógica elemental caracterizada por la dualidad causa – efecto; como a otra que llamamos cuántica, que no obedece a las tradicionales leyes que nos impone la realidad del día con día.
Ahí se dan efectos sin causa y causas sin efecto, nuestras explicaciones resultan demasiado simples en esta dimensión, aparecen y desaparecen cosas sin razón, misterios insolubles donde el tiempo lineal no transcurre, en el que la distancia deja su medida y se rompen las leyes clásicas de la dualidad.
Entramos en el terreno de la espiritualidad, por llamarlo de algún modo, como en las profundidades oníricas, como en el reino de la mente, como en las energías sutiles que recorren silenciosas nuestros cuerpos, como en el más acá, como en la muerte o en la magia auténtica que oculta los secretos nunca revelados de la naturaleza.