domingo, 25 de noviembre de 2012


LIBERTAD  TOTAL

¿Cómo es que alguna vez pensé que alguien escuchaba mis silenciosas ideas, de forma Teo-telepática?

Sí, que oían mis pensamientos y entonces, yo practicaba esa especie de comunicación, Dios escuchaba atento mis reflexiones, mis pesares, mis alegrías, mis emociones, mis sentimientos, mis pecados, mis rezos, mis suplicas, mis errores, mis desviaciones, mis perdones.

Después me di cuenta de la falla, estaba como estoy: absoluta y completamente solo, aislado de un mundo competitivo y hostil, empeñado en destruirme, en robarme hasta la última gota de energía, para su ventaja.

La indiferencia es la reina que campea por estos rumbos, a nadie le interesa otra cosa que no sea sí mismo, perjudicamos indistintamente  a los demás, el dolor ajeno nos tiene sin cuidado, ya nada nos conmueve.

Ensimismados, retraídos, tristes, meditabundos y enojados pasamos nuestros días de vida, a sabiendas que se acabarán más pronto que tarde y sobre todo, que fue en vano, que la vida transcurrió sórdida, enfadada y solo dejó una cierta melancolía en la boca.
   
Decidí ya no tener jueces, ni autoridades, ni dioses, ni jefes, ni gobiernos; pensé que el único juez de mis pensamientos, de mis atrevimientos, de mis temeridades, de mis fallas, de mis fracasos, de mis triunfos, de mis arranques, de mis actos y hasta de mis sueños; iría a ser solo yo mismo; ahora me desdigo, ni yo mismo atenderé esos juicios; ni siquiera yo mismo estaré al pendiente de mí, nada ni nadie, incluyéndome estará escudriñando, ni auscultando ni emitiendo juicio alguno sobre mi desempeño.

La libertad total imperará, obraré sin freno alguno, pensaré, sentiré, soñaré, disertaré, sin absolutamente nada que califique mis ideas, ningún referente, ninguna ley, ningún principio regirá mi comportamiento.

Sin Juez y sin verdugo, conquistaré la libertad total.

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