domingo, 25 de noviembre de 2012


EL  IMPERIO  DE  CRISTO

Mientras el Imperio Romano se derrumbaba, el Cristianismo tomo posesión del mundo entero.
Diocleciano fue el último Emperador Romano que intentó destruir el Cristianismo (284- 305 D.C.)
Perdió la guerra contra Constantino I el Grande (288-337 D.C.) quien trasladó el poder romano a Bizancio en Turquía, llamándole Constantinopla, hoy Estambul e implantó el Cristianismo en el Imperio, encargando la obra a Eusebio y a Lactancio, historiadores y literatos que debían crear el mito que uniera al imperio bajo una nueva religión.
Constantino a su victoria sobre Majencio, le decidió definitivamente instaurar el Cristianismo y en 313 D.C. fue promulgado el Edicto de Milán. De ahí la Dinastía Papal de Constantinos, hasta el Paleólogo (XI) último Emperador de Bizancio (1449 – 1453 D.C.)      
EL  ORIGEN DEL  CONFLICTO  BÍBLICO
Cuando Esaú oyó las palabras su padre, clamó con una muy grande y amarga exclamación y le dijo:
-Bendíceme también a mí, padre mío e Isaac le dijo: -Vino tu hermano (con engaño*) y tomó tu bendición y Esaú respondió: - Bien llamaron su nombre Jacob (Israel), pues ya me ha suplantado dos veces, se apoderó de primogenitura (27,36 Gn. 25, 29-34)  y he aquí que ahora ha tomado mi bendición y luego agregó: -¿no has guardado bendición para mí?
Isaac respondió y dijo a Esaú: He aquí que yo he puesto a Israel como Señor tuyo y le he dado por siervos a todos sus hermanos; de trigo y de vino le provisto ¿qué pues te he de dar ahora, hijo mio? Y Esaú contestó a su padre -¿No tienes más que una sola bendición padre? Y alzó su grito Esaú y lloró a lágrima suelta.
Ambos eran hijos de la misma madre, se llamaba Rebeca, pero de cariño le decían Rebe.
Rebeca aconseja a Jacob que vaya a Padam-Aram a casa de Betuel su abuelo y tome ahí mujer para sí, de las hijas de Labán (Arameo)
Vió Esaú que las Canaaneas no agradaban a Isaac; se fue con los Ismaelitas (canaaneos?) y tomó para sí por mujer a Malhalat, hija de Ismael, hijo de Abraham, hermana de Nabaiot.
Jeohvá se aparece a en un sueño a Jacob en Bet-el y le dice: Yo soy el único, dios de todos, la tierra en que estás acostado te la daré solo a ti y a toda tu descendencia, todas las familias del planeta, incluyendo América del Centro, serán benditas en ti y en tu simiente.
Ismael era hijo de Abraham y medio hermano de Isaac, su madre era Agar, una esclava de Sara, esposa legítima de Abraham y madre de Isaac.
Rebeca concibe gracias a los ruegos a Jehová unos gemelos que desde su vientre luchan entre sí, dos naciones hay en tu seno y dos pueblos serán enemigos desde tus entrañas. Un pueblo será más fuerte que el ostro, el mayor servirá al menor. Uno salió rubio y velludo y llamáronle Esaú; después salió su hermano , trabada su mano al calcañar (talón) de Esaú y le pusieron Jacob al niño.
Esaú desprecia su primogenitura, jurando cederla a Jacob (el Gándara) Isaac tiene que emigrar por la sequía Abimelec, Rey de los Filisteos, en Gerar.
 Jeohvá se aparece en una pesadilla a Isaac y le promete todas las tierras para su simiente.
Isaac presenta a Rebeca como si fuese su carnala, ah! Pero cuando Amibelec los sorprende en el ágape (besuqueándose incestuosamente) le reclama la falsedad que pudo haber provocado la ira de Deos (Jeohvá?) en caso de haber seducido a tan fabulosa hembra.  Todavía el Amibelec, en buena onda, le protege e Isaac encuentra prosperidad en aquellas tierr � L 1 % ��� �� os han trascendido los milenios, si en un momento sirvieron para normar la conducta de los hombres, a lo largo de la historia han dejado patente su enorme perjuicio para la especie humana, por lo que deben ser cuestionados seriamente y dejarlos en los anaqueles de los museos de Antropología, Arqueología e Historia.
Es aconsejable dejar caer el pensamiento al vacío sin temor, des atascarlo de necedades inicuas, limpiarlo de manchas obsesivas.  Los héroes que reconocen las leyendas y la historia mítica, cumplieron su función, fueron parte del proceso evolutivo.
Como todo el Universo, el hombre no tiene fecha exacta de origen, la explosión primigenia lanzó al tiempo vacío una cantidad inconmensurable de materia, de la cual derivó el hombre. 
  
  

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