PARA MÍ
¿Para quién escribieron pensadores y poetas, sino para mí?
¿Para quién pintaron los artistas sino para mí? ¿Para quién sus obras crearon
los escultores, sino para mí?
Desde Herodoto a Hesíodo, desde Homero a Platón, sin excluir
a Tales ni a Anaximandro, todos plasmaron sus ideas, para que yo las
entendiera.
Gracias Aristóteles, gracias Pitágoras, gracias Tucídides,
gracias a los trágicos Eurípides, Sófocles y Esquilo, Gracias Arquímedes por
tus enseñanzas, gracias a todos por haberme enseñado tanto.
Gracias Dante Alighieri, Goethe, Shakespeare, Cervantes,
Víctor Hugo, Tolstoi y tantos más, por haberme[L1]
deleitado con su lectura; ¿Para quién realizaron su magna literatura, sino para
mí?
Pensando en mí escribiste como ente abstracto lector, querido
Dostoievski, desarrollaste tus espléndidas novelas, también tú Hesse,
retratándome en el Lobo Estepario y guiándome con Siddhartha Gautama.
En quién, sino en mí, pensabas Withman y tú también
Baudelaire; a quién querías impresionar Poe con tus narraciones
extraordinarias, sino a mí y Rufo en cada escena, en cada personaje del llano
me veías leyendo tus llamas; soy el recipiente al que iban dirigidas tus
reflexiones Marx, lo mismo las tuyas Nietzsche, y sus letras Señor Gurdjieff y
las suyas Mr. Krishnamurti, también las suyas Gibrán, tanto como las de
Castaneda y García Marques.
No me olvido de agradecerle a usted Sr. Sartre, ni a Artaud
por su magnífica palabra, tampoco a Camus con su prosa única, dirigida a mí.
Porque aunque jamás me conocieron ni oyeron hablar de mí,
todos sus esfuerzos artísticos, literarios y filosóficos me apuntaban, me
llamaban, me centraban en su atención y me sentí aludido con cada una de sus
palabras, de sus líneas, de sus estrofas, de sus trazos.
Gracias también a los genios pintores que con su magia
lograron cimbrar mi espíritu como lo hicieron
Miguel Ángel, Da Vinci, Rembrandt, Turner, Delacroix, Orozco, Van Gogh y
tantos otros; lo mismo estoy agradecido por la sublime tonalidad de sonidos
orquestales de las composiciones de Mozart, Beethoven, Wagner, Schubert,
Vivaldi, Bernal, Moncayo, Bach, Sibelius, Strauss,
Para los oídos de quién sino para los míos y para la
exaltación de mis emociones, fueron las sinfonías de Smetana y Prokofiev, La
Danza de los Caballeros y La Moldava.
Para mí, para ti también en especial.

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