EFECTO SIN CAUSA
Todo síntoma es una consecuencia de una causa, de algo que
lo provoca; como efecto de un motivo. Esta dualidad inseparable se repite una y
otra vez a todo o largo de la realidad existente.
En el mundo físico son reacciones, respuestas a una acción,
todo tiene su por qué, su razón de ser….
Pero ¿cómo explicar la existencia de consecuencias sin
motivo? Tal vez encontremos reflejos condicionados, efectos que al cabo de un
proceso automático, el suceso se verifique sin razón.
La enfermedad contesta también a este principio, un trastorno
es consecuencia, un dolor es un efecto, una deficiencia obedece a una razón.
La pregunta surge ¿Existen efectos sin causa? ¿Odios sin
razón? ¿Alegría sin motivo?
Estamos inmersos en un mundo físico palpable y en uno
impalpable, pertenecemos tanto a lo que se rige por una lógica elemental
caracterizada por la dualidad causa – efecto; como a otra que llamamos cuántica,
que no obedece a las tradicionales leyes que nos impone la realidad del día
con día.
Ahí se dan efectos sin causa y causas sin efecto, nuestras
explicaciones resultan demasiado simples en esta dimensión, aparecen y
desaparecen cosas sin razón, misterios insolubles donde el tiempo lineal no transcurre,
en el que la distancia deja su medida y se rompen las leyes clásicas de la
dualidad.
Entramos en el terreno de la espiritualidad, por llamarlo de
algún modo, como en las profundidades oníricas, como en el reino de la mente,
como en las energías sutiles que recorren silenciosas nuestros cuerpos, como en
el más acá, como en la muerte o en la magia auténtica que oculta los secretos
nunca revelados de la naturaleza.

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