AGONÍA
-Disfruta tu agonía- me recomendaban, cuando los dolores se
hacían cada vez más intensos, la náusea se desbordaba en mi garganta, mi
respiración se hacía cada vez más flaca y todo me daba vueltas.
-Goza tu muerte- me gritaban las voces de quienes atestiguaban
mi lecho de muerte, otro estertor para que aprendamos de tu último suspiro-
-Yo, enfrascado
todavía en el dificultoso aliento que me quedaba, balbuceaba algunos insultos a
médicos y enfermeras que me clavaban agujas con sádica intención entre mis
carnes que iban perdiendo su color rápidamente.
-Traigan al cura- oí decir a uno de los que presenciaban mis
lamentos-
-Que le den los santos óleos para que salga pronto del
infierno que le espera-
-En mi delirio indescriptible, proferí algunas maldiciones
contra la iglesia y cuando llegó el sacerdote para aplicarme la extremaunción
dijo:
-Arrepiéntete de tus pecados, de tus blasfemias, de tus
excesos-
-Pero fuerzas irreverentes hicieron su aparición en mi
cadáver, di una patada al monje y salí trastabillando del hospital; Desde
entonces me escondo en esta Nopalera.

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