martes, 8 de enero de 2013


MILITANTES  DEL  PARTIDO

Enseñadles que todo tiene precio, los valores morales, los principios éticos que aunque son muy caros para quien los tiene, los precios pueden ascender hasta llegar donde se derriten las ideologías y se escurren las doctrinas.
También descubran ante sus ojos el método de compra de conciencias, vicio sofisticado de elegante hipocresía, muy recomendable para el manejo y dominio de altos ejecutivos de consorcios, trusts, monopolios, trasnacionales, y otras dulzuras por el estilo.
Mostradles el manipuleo de la atención inconsciente, demuéstrenles las ventajas de los mensajes subliminales hacia el público televidente y radio escucha, para  fomentarles el vicio de la compra, la maña del consumismo per se, para hacerles vanidosos, presumidos y envidiosos; veréis como crecen los mercados, los créditos y los intereses y como consecuencia el alza de nuestros beneficios.
Explicadles el procedimiento del chantaje, la manera de dar valor al secreto comprometedor, la forma de obtener información  privilegiada y exclusiva, para usarla como extorsión sobre quien tiene cola que le pisen.
Decidles como se despierta la ambición de las personas, como se ensalzan los orgullos, como se maneja la vanidad ajena, como se soborna a ejecutivos y funcionarios de todos los niveles.
Demuéstrenles, como se desprecia a los humildes, como se trata a los pobres, como se detesta a los miserables, como se margina a los indígenas, como se les da atole con el índice, con el anular, con el meñique o si se requiere hasta con el pulgar y especialmente entrenadles para hacerse agradables a los ojos del poderoso.
Como hincarse y besar la mano de los altos dignatarios del clero y del gobierno, como es el comportamiento de un buen lacayo ante un superior, la mejor manera del servil ante el extranjero rico, el como agacharse ante la presencia de un jerarca, los diferentes estilos de inclinar la mirada delante de los magnates.
Habitúenlos a mentir, instrúyanlos en hacer de cada momento un acto teatral, acostúmbrenlos a traicionar, explíquenles la técnica de de la hipocresía y sobretodo del cinismo.
Introducidles en la ventaja de hacer tratos bajo el agua, hablar una cosa y hacer la opuesta, jamás arrepentirse de algo condenable, a no tener lástima ni compasión de nadie.
Díganles como maniobrar y ganar  amistad y simpatía, para después despojar, abusar y si es necesario destruir a quien se oponga a sus planes.
Enséñenlos a ser crueles con los animales, adiéstrenlos a ser fríos e insensibles ante el sufrimiento ajeno, muéstrenles como se patea sin remordimiento, como se hiere golpeando con puños, garrotes y con cuanto haya a la mano, explíquenles como se clava un cuchillo, donde hace más daño una puñalada, por donde se entierra una navaja.
Prepárenlos con las armas, decidles como cargar un rifle, cortar cartucho, apunar y apretar el gatillo, el modo de encender una mecha de dinamita y como se detona un artefacto mediante un dispositivo a control remoto.
Adiéstrenlos en la manera de ser elegantes, propios y bien portados; que sepan cuando ponerse la máscara adecuada, como seducir con una sonrisa, como cautivar con un gesto, como mirar con ternura a una niña y apaciguar la angustia de un anciano con una palmada, a ocultar lo majadero, lo pendenciero, lo lépero, lo vulgar y lo ordinario.   
Hacedlos expertos en la adulación rastrera hacia el poder, habitúenlos a ser abyectos y falsos, a conseguir prestanombres, a ser abusivos, aprovechados,  lambiscones, descarados y corruptos.
Así habéis trazado la ruta del éxito de un político mexicano cualquiera.


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