ANIVERSARIOS *
Nuestra historia parece tener últimamente un
centenario como medida, un siglo nuevo que abre la etapa venidera; fuimos
conquistados hace quinientos años, nos independizamos hace doscientos y
cumplimos cien de haber iniciado una revolución que aún no termina.
Conquista, independencia y revolución, son
tres conceptos que hermanan la confusión de nuestra mezcla, común es a ellas el
derramamiento de sangre, nuestra raza ha
sido masacrada secularmente en los enfrentamientos armados que se sucedieron en
estos históricos hechos.
Sigue habiendo hoy en día indígenas que no
han cedido del todo a la conquista, que se han resistido a doblegar la cerviz
ante la altanera espada y ante la cruz del hombre blanco, continúa también la
dependencia de los pueblos al arbitrio de los grupos hegemónicos, es triste
reconocerlo, pero nuestro país, es tanto o más dependiente de decisiones
foráneas, como hace doscientos años; ahora de los créditos internacionales del
fondo monetario internacional, del banco mundial o de la reserva federal de los
estados unidos.
En cuanto a la revolución, ésta abortó en sus
primeros años, fue apagada desde sus inicios, se cebó; hoy en día, los anhelos
de democracia por los que alguna vez se luchó, fueron sepultados en el olvido,
se atascaron en el fango de la corrupción. Los ideales de los hermanos Flores
Magón quedaron guardados en los anales de un viejo arcón en el museo de nuestra
historia, los reclamos de Emiliano Zapata son letra muerta en los archivos de
la nación, los deseos de Villa, utopías arrancadas de las hazañas guerrilleras
de aquellas épicas luchas fratricidas.

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