martes, 8 de enero de 2013


ANIVERSARIOS  *

Nuestra historia parece tener últimamente un centenario como medida, un siglo nuevo que abre la etapa venidera; fuimos conquistados hace quinientos años, nos independizamos hace doscientos y cumplimos cien de haber iniciado una revolución que aún no termina.
Conquista, independencia y revolución, son tres conceptos que hermanan la confusión de nuestra mezcla, común es a ellas el derramamiento de sangre,  nuestra raza ha sido masacrada secularmente en los enfrentamientos armados que se sucedieron en estos históricos hechos.
Sigue habiendo hoy en día indígenas que no han cedido del todo a la conquista, que se han resistido a doblegar la cerviz ante la altanera espada y ante la cruz del hombre blanco, continúa también la dependencia de los pueblos al arbitrio de los grupos hegemónicos, es triste reconocerlo, pero nuestro país, es tanto o más dependiente de decisiones foráneas, como hace doscientos años; ahora de los créditos internacionales del fondo monetario internacional, del banco mundial o de la reserva federal de los estados unidos.
En cuanto a la revolución, ésta abortó en sus primeros años, fue apagada desde sus inicios, se cebó; hoy en día, los anhelos de democracia por los que alguna vez se luchó, fueron sepultados en el olvido, se atascaron en el fango de la corrupción. Los ideales de los hermanos Flores Magón quedaron guardados en los anales de un viejo arcón en el museo de nuestra historia, los reclamos de Emiliano Zapata son letra muerta en los archivos de la nación, los deseos de Villa, utopías arrancadas de las hazañas guerrilleras de aquellas épicas luchas fratricidas.


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