lunes, 1 de julio de 2019

LA AUTORIZACIÓN


LA  AUTORIZACIÓN
Sin ella no hay permiso, le dijo el encargado;- ¿Qué tengo que hacer para ser feliz?, - insistió el desgraciado, - vaya con el Rey, explíquele su caso, tal vez él pueda ayudarlo; - ya fui a verlo, ¡nunca está!  -Mala suerte, no pierda la paciencia, inténtelo otra vez.
-Siempre anda de cacería, se va de pesca, se fue al casino, está dormido, en una junta, dicta una conferencia, está de gira, asiste a un congreso; ¡total!  no puedo concretar una entrevista con él y me urge, tengo prisa ¡ya estoy desesperado!-
-Ve a su casa, intercéptalo en su finca de descanso- ¡buena idea! - Decidió penetrar a la inmensa residencia rodeada de una gigantesca barda perimetral separada de la mansión por una lago circular, repleto de lagartos de húmedas y babeantes mandíbulas, dentro de las cuales relampagueaban brillantes hileras de colmillos.
Aquí nadie puede ser feliz sin permiso, hay que solicitarlo humilde y dulcemente a las autoridades y ¡nunca te hacen caso! -iba pensando- finalmente entre las sombras distinguió una figura a lo lejos que se movía detrás del ventanal, cruzó con cuidado el puente levadizo que se abría y al final un guardia le imponía el alto, escudo y lanza en mano.
-Vengo a ver al Rey ¿podría avisarle que estoy aquí para hablar con él? Quiero y necesito una autorización para ser feliz, ¡es todo!-. Antes de cerrar la puerta del zaguán, el soldado le ordenó esperar……….
Transcurrieron unos minutos cuando se abrió de nuevo la puerta apareciendo el guardia de nuevo y le dijo: ¡Estás autorizado! – Corrió lleno de emoción e infinita alegría, por fin iría a cristalizar su - antes - inalcanzable sueño, daba saltos de emoción, cantaba y bailaba al son de una música interior que retumbaba en su corazón pleno de eterna gratitud.
Regresó con el encargado para decir que ya tenía la autorización del Rey, entonces el encargado procedió a sellar el permiso y de ahí en adelante gozó de felicidad.

     

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