CONTRASTES
Desconcertado, abrió los ojos en aquel tétrico paraje, no
obstante se sentía sereno y alegre, se irguió para empezar a explorar el
lúgubre lugar, todo parecía humear, la desolación invadía de nostalgia la
misteriosa atmósfera, un fétido olor se esparcía por aquel páramo cuajado de
sonidos extraños y sombras siniestras; pero él se mantenía contento, una
profunda satisfacción latía en su corazón y una auténtica sonrisa iluminaba su
rostro, por dentro entonaba un himno de felicidad que aplaudía en su mente, no
se cansaba de agradecer a la fortuna, el privilegio de gozar de tamaña
aventura, de tan fantástica experiencia; así avanzaba entre rocas, pantanos y
laberintos llenos de alimañas, colmillos, crujir de dientes, lenguas y
lamentos.
Del otro lado un hombre se desgañitaba trastabillando lleno
de pavor entre lirios, helechos y flores de espléndidos colores y aromas celestiales;
sus ojos empapados de lágrimas apenas le permitían ver los arroyos de agua
cristalina que corrían en la cañada, encima de gemas y pedernales de brillos
destellantes, que con el cantar de los quetzales, canarios y otras aves,
producían una música que armonizaba con el vaivén de las hojas movidas por el
suave viento de la tarde; él horrorizado se cubría el rostro con las manos, en medio
de gritos escalofriantes y temblores de angustia.

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